Psicología Infantil

Sin lugar a dudas, el período de la niñez es la época más importante de cara a poder establecer los pilares que en un futuro van a conformar la personalidad del niño/a.

Trastornos de conducta, hiperactividad, depresión, ansiedad, duelo infantil, problemas de sueño, problemas de eliminación...son sólo algunos ejemplos de la gran variabilidad de dificultades a las que se enfrentan los niños y en las que hay que intervenir con el fin de evitar agravar la situación así como principalmente con el fin de dotar al niño de estrategias para manejar las situaciones que le puedan servir también a medida que avanza en años. Desde Gelfis vemos esencial la intervención conjunta con las familias y figuras de apego que ya ellos van a ser realmente la herramienta más potente con la que cuente el niño.

Psicología Adolescentes

La adolescencia es la época más difícil a la que nos enfrentamos ya que en ella se producen gran a cantidad de cambios a todos los niveles a los que nos tenemos que enfrentar y no siempre tenemos habilidades para ello. El niño sabe que ya no es un “niño” pero se enfrenta a la complicada tarea de crear su propia identidad...

Trastornos de conducta, ansiedad ante los exámenes, baja autoestima, trastornos de alimentación...son sólo unos ejemplos de las dificultades que pueden sugir en esta etapa; desde Gelfis nuevamente creemos en el trabajo conjunto con las familias. La línea de trabajo irá orientada a evaluar las dificultades, plantear objetivos a conseguir y dar herramientas y estrategias para conseguir dichos objetivos propuestos y poder así alcanzar el bienestar de la persona.

Psicología Adultos

Inherente a la etapa adulta, está el hecho de enfrentarnos a dificultades y situaciones a resolver; cada uno de nosotros pone en marcha los recursos de los que dispone para poder solucionar con éxito dichas situaciones pero en ocasiones estos recursos son insuficientes y aparecen síntomas como ansiedad, tristeza etc...

El trabajo a realizar partirá de la evaluación de la demanda así como de los recursos de cada persona para después poder añadir estrategias que ayuden a enfrentarse a las situaciones de una manera más ajustada, ayudando así a la disminución de los síntomas y por tanto a un mayor bienestar de la persona.